
Cuanto daria por volver a bañarme en aquel riachuelo de mi barrio, por volver a ver la lluvia caer mientras preparaba los barquitos de papel que inocentemente lanzaria en aquel canal de la calle , esperando que llegara al rio sin haberce deshecho, cuantos recuerdos acuden a mi mente , recuerdos imborrables que permanecian dormidos en mi , pero jamas olvidados, recuerdos de sublimes momentos vividos en Santa Isabel de las Lajas (mi pueblito amado) , alli ,en aquella casita frente a la estacion de el tren, aquella humilde casita que albergo mis sueños y quizas los de mis padres, aquella casita pobre donde no habia un televisor, ni habia lujos, donde solamente habitaba una familia que tenia sueños y esperanzas de un mañana mejor, el recordar mi casita es para mi algo incredible , aun me parece estar viendo cada Rincon de ella, cada espacio, cada mueble, cada lugar de el patio en el que tanto jugue en mi infancia, la cerca que dividia a los vecinos de mi patio, las gallinas de mi padre escapandose por debajo de aquella cerca, mi madre enojada porque le habrian huecos en la tierra, la chiva de Elvita en aquella casita que mi padre mando fabricar en el patio cuando descubrieron que mi hermanita era alergica a la leche de vaca y habia que darle leche de chiva, era la unica leche que no le hacia daño, recuerdo que no duro mucho alli, pues la trajeron preñada y pario mas de siete chivitos, estaban bellos solo que nacieron enfermos, me parece estar aun viendo aquel espectaculo de la naturaleza,, cuando estaba aquella chiva de parto, veia como salian chivito tras chivito sin dejar de pensar en la impresion que esto me causara, luego vino la parte mas triste , mi padre comenzo a regalar los chivitos , pero nadie queria un chivo enfermo, asi que habia que tirarlos lejos donde las autoridades no se dieran cuenta era delito tirar a un animal enfermo, pero no podian tampoco quedarce en casa tenian una bacteria que era mala para los humanos y mi padre se decidio a hecharlos en un saco y llevarlos lejos, recuerdo que lo acompañe nos fuimos por toda la linea de ferrocarril hasta la salida de el pueblo, los chivos gritaban dentro de aquel saco y mi padre estaba impaciente por botarlos antes de que alguien lo descubriera en su accion, que dolor me daba hacer aquello,! al llegar al final de el camino, habia una loma inmensa, mi padre tiro a los chivitos con saco y todo justo en el momento en que pasaria el tren a toda maquina y alli quedaron hecho pedazos , fue algo inhumano que jamas dejo de atormentarme en mis años siguientes de vida.
La felicidad que conociamos estaba compuesta por cosas simples, cosas como sentarnos a ver el tren pasar frente a nuestra casa, y ver como se bajaba la gente que venia de visita a casa de algun familiar o algun vecino que estaba de regreso despues de una vacasiones en la Habana,o en sentarnos alrededor de el parque a mirar la banda de Ernestina Cardozo, a la cual con orgullo pertenecia yo, una banda de niños musicos que marchabamos por la calle central de el pueblo tocando y bailando, yo era la batutera central y marchaba al frente de las demas chicas asi que me sentia afortunada y orgullosa de que mis padres me hubieran puesto en la banda, pues con eso presumia con otras niñas cuyos padres no podian darce el lujo de costearles la entrada a la banda ya que esta banda era privada y habia sido formada por padres adinerados de Lajas en epoca de Batista .
Asi se divertia el Lajero, y los fines de semana los que teniamos familias en el campo, nos hibamos al campo, a escuchar guateques campesinos (musica tipica de Campo) y a comer Buena comida campestre
en verdad fui una chica muy afortunada, pues tube una infancia mas o menos alegre, sin muchos traumas o mucho resentimiento para mis padres ,que a pesar de sus desavenencias se las ingeniaban para darnos lo mejor de ellos y lo mejor que podian de vestir y comer, es algo que jamas dejare de agradecerles.A pesar de que yo vivia en un pequeño y humilde pueblito, lejos de esos grandes edificios de la Habana, fui una niña normal, al gunas veces me hiba al cine con alguna vecina , el cine de lajas era muy pequeño , y se llenaba, los guajiros que no tenian television, menos luz electrica tenian como unico entretenimiento el cine de Lajas, y alli se daban cita cada domingo, recuerdo a ver visto aquel cine repleto y una larga cola en algunas ocasiones, por ejemplo aquella vez que estrenaron la pelicula de Sebastian Palomo Linares, llamada, Nuevo en esta Plaza, en aquella occasion el cine se abarroto tanto que tubieron que cerrarlo y repetir esa misma pelicula mas de un mes, yo fui una de las afortunadas en verla antes de que las viejas cintas comenzaran a romperce de tanto repetirlas y en medio de la pelicula se rompia la cinta y el cine entero comenzaba a chiflar, er algo que creo que vivieron casi todos los cubanos provenientes de pueblos pequeños como el mio
Mi padre al presentar su solicitud para abandonar el pais, fue retirado de la peluqueria y enviado a un campo a cortar caña en trabajos voluntarios (segun ellos) pero trabajo forzado en verdad, asi que mi madre se quedo sola con dos hijas y siendo una pobre campesinita se tenia que levantar temprano e irce a los campos a buscar que comprar para darnos de comer, recuerdo que llegaba bien entrada la noche se bajaba de un caballo que le daban sus hermanos para que no viniera caminando y venia cargada de cosas de comer para nosotras y para llevarle el fin de semana a la granja a donde estaba interno mi padre esperando nuestra salida de el pais .Pobrecita Mima! , cuantos sacrificios tubo que hacer por sus hijas, a veces creo que no se lo agradecimos lo suficiente y que siempre le quedaremos debiendo desvelos y sufrimientos .
AUTORA : HILDA PORTILLA.
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